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5 Errores metabólicos que dificultan adelgazar.

Muchas personas atribuyen sus dificultades para perder peso a una supuesta falta de fuerza de voluntad, a una dieta inadecuada o a un metabolismo lento. Sin embargo, en algunos casos existen alteraciones metabólicas subyacentes que pueden dificultar el adelgazamiento, favorecer la acumulación de grasa corporal o reducir la respuesta a las intervenciones dietéticas y al ejercicio.

Aunque el balance energético sigue siendo el principal determinante de la pérdida de peso, ignorar determinados factores clínicos puede hacer que el proceso sea más difícil de lo necesario. La resistencia a la insulina, el hígado graso, ciertas enfermedades endocrinas o determinados fármacos pueden influir significativamente sobre el apetito, el metabolismo y la composición corporal.

Por ello, cuando una persona presenta obesidad, exceso de grasa abdominal o dificultades persistentes para adelgazar, resulta fundamental realizar una evaluación metabólica adecuada.

1. Ignorar la resistencia a la insulina.

La resistencia a la insulina es una de las alteraciones metabólicas más frecuentes en personas con sobrepeso, obesidad abdominal, síndrome metabólico y prediabetes.

Aunque la resistencia a la insulina no impide perder peso, sí puede dificultar el control del apetito y favorecer la acumulación de grasa visceral. La hiperinsulinemia compensadora puede alterar la regulación energética y favorecer una mayor sensación de hambre en algunos individuos.

Además, la resistencia a la insulina suele asociarse a elevación de triglicéridos, disminución del colesterol HDL, hipertensión arterial e incremento del riesgo cardiovascular.

Ignorar este problema puede llevar a centrar toda la estrategia únicamente en la restricción calórica sin abordar una alteración metabólica relevante.

Consecuencias.

  • Mayor acumulación de grasa abdominal.
  • Más dificultad para controlar el hambre.
  • Mayor riesgo de diabetes tipo 2.
  • Incremento del riesgo cardiovascular.

Estrategia correcta.

Evaluar la presencia de síndrome metabólico, prediabetes o hiperinsulinemia y promover intervenciones dirigidas a reducir la grasa visceral mediante alimentación, ejercicio y mejora de la composición corporal.

2. No detectar hígado graso.

La enfermedad hepática metabólica asociada a disfunción metabólica (anteriormente denominada hígado graso no alcohólico) afecta a una proporción muy importante de personas con obesidad y síndrome metabólico.

En muchos casos es completamente asintomática y pasa desapercibida durante años. Sin embargo, su presencia suele indicar un exceso de grasa ectópica y una alteración metabólica significativa.

El hígado graso se asocia estrechamente con resistencia a la insulina, inflamación crónica de bajo grado y mayor riesgo cardiovascular.

Además, la cantidad de grasa hepática suele correlacionarse mejor con el riesgo metabólico que el propio índice de masa corporal.

Consecuencias.

  • Mayor resistencia a la insulina.
  • Mayor riesgo de diabetes tipo 2.
  • Incremento del riesgo cardiovascular.
  • Posible progresión a fibrosis hepática.

Estrategia correcta.

Valorar marcadores hepáticos, perímetro abdominal y realizar pruebas de imagen cuando exista sospecha clínica.

3. No medir ApoB.

Tradicionalmente el colesterol LDL ha sido el principal marcador utilizado para valorar el riesgo cardiovascular. Sin embargo, cada vez existe más evidencia de que la apolipoproteína B (ApoB) refleja de forma más precisa la cantidad de partículas aterogénicas circulantes.

Muchas personas con obesidad, resistencia a la insulina o síndrome metabólico presentan concentraciones aparentemente aceptables de colesterol LDL pero mantienen niveles elevados de ApoB.

Cuando esto ocurre, el riesgo cardiovascular puede estar siendo infravalorado.

Dado que la obesidad no solo es un problema estético sino también cardiometabólico, ignorar este marcador supone perder información relevante sobre la salud metabólica global del paciente.

Consecuencias.

  • Infravaloración del riesgo cardiovascular.
  • Diagnóstico incompleto del perfil metabólico.
  • Menor capacidad para personalizar el tratamiento.

Estrategia correcta.

Considerar la determinación de ApoB especialmente en pacientes con obesidad abdominal, hipertrigliceridemia, diabetes o síndrome metabólico.

5 Errores metabólicos que dificultan adelgazar

4. No buscar causas secundarias.

No toda obesidad es exclusivamente consecuencia de un exceso de ingesta energética. Existen enfermedades endocrinas, neurológicas, genéticas y sistémicas que pueden favorecer el aumento de peso o dificultar el adelgazamiento.

Entre las causas secundarias más importantes se encuentran:

  • Hipotiroidismo.
  • Síndrome de Cushing.
  • Hipogonadismo.
  • Síndrome de ovario poliquístico.
  • Determinadas enfermedades hipotalámicas.

Aunque estas causas son menos frecuentes que la obesidad común, ignorarlas puede retrasar el diagnóstico y limitar la eficacia del tratamiento.

Consecuencias.

  • Fracaso terapéutico.
  • Diagnósticos retrasados.
  • Persistencia de síntomas asociados.
  • Menor respuesta a las intervenciones convencionales.

Estrategia correcta.

Realizar una historia clínica detallada y solicitar estudios complementarios cuando existan signos o síntomas sugestivos.

5. No revisar la medicación.

Numerosos fármacos pueden favorecer la ganancia de peso o dificultar la pérdida de grasa corporal.

Entre los más conocidos destacan:

  • Antidepresivos.
  • Antipsicóticos.
  • Corticoides.
  • Insulina.
  • Sulfonilureas.
  • Algunos betabloqueantes.
  • Determinados anticonceptivos hormonales.

En ocasiones, una persona sigue correctamente las recomendaciones dietéticas y de ejercicio, pero mantiene tratamientos que favorecen el aumento de peso sin que nadie haya revisado este aspecto.

La identificación de estos medicamentos permite valorar alternativas terapéuticas con menor impacto metabólico cuando sea clínicamente posible.

Consecuencias.

  • Ganancia progresiva de peso.
  • Mayor dificultad para adelgazar.
  • Frustración del paciente.
  • Menor adherencia al tratamiento.

Estrategia correcta.

Revisar periódicamente la medicación habitual y valorar alternativas cuando existan opciones terapéuticas equivalentes.

En resumen…

Los problemas metabólicos no siempre son la causa principal del exceso de peso, pero pueden convertirse en barreras importantes para el adelgazamiento cuando no se identifican adecuadamente. La resistencia a la insulina, el hígado graso, un perfil lipídico incompleto, determinadas enfermedades subyacentes o algunos tratamientos farmacológicos pueden influir significativamente sobre la evolución del paciente.

Por este motivo, abordar la obesidad desde una perspectiva exclusivamente centrada en las calorías suele ser insuficiente. Una evaluación metabólica adecuada permite detectar factores corregibles y diseñar estrategias más eficaces, individualizadas y sostenibles.

Es importante que…

Si llevas tiempo intentando adelgazar sin obtener los resultados esperados, puede ser útil ampliar el enfoque más allá de la alimentación y el ejercicio.

Pregúntate:

  • ¿Tengo signos de resistencia a la insulina o síndrome metabólico?
  • ¿He descartado la presencia de hígado graso?
  • ¿Conozco mis niveles de ApoB además del colesterol LDL?
  • ¿Existe alguna enfermedad que pueda estar favoreciendo el aumento de peso?
  • ¿Alguno de mis medicamentos habituales puede influir sobre mi composición corporal?

En muchas ocasiones, identificar uno de estos factores permite desbloquear el proceso de pérdida de peso y mejorar no solo la composición corporal, sino también la salud cardiometabólica a largo plazo.

Dr. Antonio Alfonso García.

  • Médico y Farmacéutico.
  • MIR de Medicina Interna.
  • Graduado en Nutrición Humana y Dietética.
  • Graduado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

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