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Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos. 

Las Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos apuestan por comida real, menos ultraprocesados y mayor protagonismo de la proteína, frutas, verduras y alimentos mínimamente procesados para mejorar la salud metabólica y reducir el riesgo de enfermedades crónicas.

Las Dietary Guidelines for Americans 2025–2030 publicadas el 7 de enero de 2026 introducen un giro explícito hacia el mensaje “eat real food” (“come comida real”) y priorizan patrones dietéticos basados en alimentos mínimamente procesados: proteínas, lácteos, verduras, frutas, grasas “saludables” y cereales integrales.

Puntos clave de las Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos.

  1. Proteína como eje central.
    La guía propone “priorizar proteína” en cada comida y da un rango de objetivo de proteína de 1,2–1,6 g/kg/día, ajustando según necesidades energéticas individuales. Recomienda variedad de fuentes: huevos, aves, marisco y carne roja, además de legumbres, frutos secos, semillas y soja.
  2. Lácteos enteros (full-fat) sin azúcar añadido.
    A diferencia del énfasis histórico en lácteos bajos en grasa, el documento indica que, al consumir lácteos, se incluyan lácteos enteros sin azúcares añadidos y plantea un objetivo orientativo de 3 raciones/día en un patrón de 2.000 kcal.
  3. Verduras y frutas “en su forma original”.
    Recalca variedad y color; prioriza frutas/verduras enteras, con alternativas congeladas, deshidratadas o en conserva con poco o nada de azúcar añadido. También se sugiere limitar el zumo. Objetivos orientativos para 2.000 kcal: verduras 3 raciones/día y frutas 2 raciones/día.
  4. Grasas “saludables”: incluye aceite de oliva, pero también mantequilla y sebo.
    Enumera como fuentes habituales carnes, huevos, marisco rico en omega-3, frutos secos, semillas, aceitunas y aguacate. Para cocinar, prioriza aceites con ácidos grasos esenciales (ej. aceite de oliva), pero abre la puerta a mantequilla o sebo de vacuno (beef tallow) como opciones. Mantiene el mensaje de que la grasa saturada no debería superar el 10% de calorías diarias, y argumenta que reducir ultraprocesados ayuda a cumplirlo; reconoce que “se necesita más investigación” para definir qué grasas optimizan la salud a largo plazo.
  5. Cereales integrales sí; refinados y ultraprocesados, “reducción significativa”.
    Promueve cereales integrales ricos en fibra y pide recortar de forma marcada carbohidratos refinados (pone ejemplos como pan blanco, opciones de desayuno envasadas, tortillas de harina refinada, crackers). Objetivo orientativo: 2–4 raciones/día (2.000 kcal).
  6. Ultraprocesados, azúcares añadidos y edulcorantes: enfoque muy restrictivo.
    Sugiere evitar snacks dulces/salados típicos (chips, galletas, caramelos), evitar bebidas azucaradas y limitar productos con sabores artificiales, colorantes “petroleum-based”, conservantes artificiales y edulcorantes no nutritivos. Además introduce una frase muy concreta: “ninguna cantidad de azúcares añadidos o edulcorantes no nutritivos se recomienda”, y fija como referencia que una comida no debería contener más de 10 g de azúcares añadidos. Añade ejemplos alineados con límites del claim “Healthy” de FDA para ciertos snacks (p. ej., yogur).
  7. Sodio: mantiene 2.300 mg/día, con matices.
    Para población general ≥14 años: <2.300 mg/día; da límites por edades en niños y menciona que personas muy activas podrían requerir más sodio por pérdidas con el sudor.
  8. Alcohol: “menos es mejor”.
    Recomienda consumir menos alcohol; detalla grupos que deberían evitarlo por completo (embarazo, trastorno por uso de alcohol, interacción con fármacos o enfermedades).
  9. Microbiota (“gut health”) y fermentados.
    Introduce un apartado que relaciona ultraprocesados con disrupción del microbioma y sugiere fibra, frutas/verduras y fermentados (ej.: kéfir, miso, kimchi) como apoyo a diversidad microbiana.
  10. Recomendaciones por etapas de vida (infancia)
    Mantiene lactancia exclusiva ~6 meses y, si no hay leche materna, fórmula infantil enriquecida con hierro. Recomienda continuar lactancia “2 años o más si se desea”. Indica que al usar fórmula, a los 12 meses se deje la fórmula y se pase a leche entera. Mantiene suplementación de vitamina D 400 UI/día para lactantes en ciertos supuestos y menciona hierro en casos seleccionados.
Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos novedades defectos
Las Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos son un paso en la dirección correcta pero también tienen sus sombras.

Inconvenientes y defectos de las Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos. 

  1. Riesgo de mensaje pro–carne roja y grasas animales en población general.
    Aunque el documento conserva el límite global de saturadas (<10%), al normalizar carne roja, lácteos enteros y opciones como mantequilla/sebo, puede facilitar que muchas dietas reales superen saturadas y densidad energética, especialmente si no se controla el patrón total. Esta preocupación la han expresado organizaciones cardiológicas, que piden priorizar proteínas vegetales/seafood/ carnes magras y limitar mantequilla y carnes rojas por riesgo cardiovascular.
  2. Base de evidencia y “divergencia” con consensos previos.
    Análisis académicos han señalado que parte del contenido mantiene recomendaciones ampliamente aceptadas (más alimentos no procesados, más frutas/verduras), pero que otros cambios son discutibles o poco alineados con el cuerpo de evidencia interpretado por sectores científicos.
  3. Cuantificación atípica del azúcar “por comida” (10 g).
    El límite de 10 g de azúcar añadido por comida es una métrica poco estándar en salud pública (la referencia habitual suele ser % de energía/día). Puede generar confusión práctica: tres comidas “permitirían” 30 g, pero no queda claro cómo se integra con snacks, patrones culturales o el total diario.
  4. Lenguaje político y tono normativo (“reset”, “tell Americans the truth”).
    La comunicación oficial enfatiza un “reinicio” histórico y atribuye responsabilidades amplias a políticas previas; ese framing puede percibirse más político que técnico y dificultar aceptación transversal y continuidad científica a 5 años vista.
  5. Asequibilidad: recomendaciones difíciles de ejecutar para hogares vulnerables.
    Declaraciones oficiales asociadas al lanzamiento sostienen que comer saludable puede ser barato (p. ej., “$3 por comida”), pero el debate público ha subrayado barreras reales (tiempo, transporte, acceso, compra a granel) y que el coste puede exceder presupuestos típicos de ayudas alimentarias. Si la guía no concreta mejor el “cómo” en entornos de bajos recursos, su impacto puede será limitado.
  6. “Evitar” químicos, colorantes y edulcorantes: mezcla de nutrición y percepción de riesgo.
    El foco en “colorantes petroleum-based”, sabores y conservantes puede conectar con preocupaciones legítimas, pero corre el riesgo de desplazar el énfasis desde resultados clínicos (energía total, calidad del patrón, fibra, proteínas, sodio) hacia una lectura “ingrediente-fóbica”, especialmente si no se acompaña de jerarquía de riesgos y magnitudes.

En resumen…

Las Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos refuerzan una idea potente: reducir ultraprocesados y basar la dieta en alimentos densos en nutrientes (proteína, lácteos, frutas/verduras, grasas y cereales integrales), con mensajes concretos sobre proteína 1,2–1,6 g/kg/día, lácteos enteros sin azúcar añadido, límites de sodio y recomendación de menos alcohol.

Sus principales debilidades son el potencial de aumentar consumo de carne roja y grasas animales, una métrica de azúcares por comida poco estándar, un tono político que puede erosionar consenso, y dudas sobre aplicabilidad real en familias con menos recursos.

¿Y a ti que te parecen las nuevas recomendaciones de las Nuevas Guías Alimentarias de Estados Unidos?. Puedes dejarme tu opinión abajo en los comentarios.

Para saber más…

U.S. Department of Agriculture, & U.S. Department of Health and Human Services. (2026). Dietary Guidelines for Americans, 2025–2030 (9th ed.).

Dietary Guidelines Advisory Committee. (2024). Scientific Report of the 2025 Dietary Guidelines Advisory Committee. U.S. Department of Agriculture.

Mozaffarian, D. (2026). The 2025–2030 Dietary Guidelines for Americans. JAMA, 335(4), 321–323. https://doi.org/10.1001/jama.2026.0283

Harvard T. H. Chan School of Public Health. (2026). Analysis of the 2025–2030 Dietary Guidelines for Americans. The Nutrition Source.

Centers for Disease Control and Prevention. (2024). Dietary guidelines and chronic disease prevention.

Dr. Antonio Alfonso García.

  • Médico y Farmacéutico.
  • MIR de Medicina Interna.
  • Graduado en Nutrición Humana y Dietética.
  • Graduado en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

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